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jueves, 25 de febrero de 2010
Hexaedro Rosa IV
Será un día cualquiera...habrá rostros graves y rostros sonrientes.
Todo ocurrirá como en un sueño y tú no sabrás qué pasa...
(Tu alma será una dulce angustia y una explotación de aurora)
- ¿Por qué me visten así?¿Por qué me coronan de flores?¿Por qué lloran y ríen? - me preguntarás.
Y yo permaneceré silencioso, para no romper en mi voz el sonambulismo del momento.
Pero cuando las amigas te hayan estrujado, cuando te hayan quitado los polvos a besos, cuando tú también derrames una lágrima límpida, entonces rodearé t cintura con mi brazo y te diré una palabra:
- Vamos...
jueves, 11 de febrero de 2010
Hexaedro Rosa III
De Rubén Martínez Villena
Tú dices que eres triste. Yo sé que comprendes mis tristezas. Pero a pesar de ti misma, tú eres alegre, alegre como la luz, como la flor, como el trino.
Lo raro es que tu alegría es producida por mi amor. Proviene tu alegría del amor del hombre taciturno, obsedido por el Misterio y por el Arte, envenenado por la Filosofía y por el Mundo.
Como yo conozco ese milagro, temo que se produzca en mí. Temo el contagio de tu celeste y poderoso júbilo.
¡Oh amada! No me arrebate tu alegría lo que me enorgullece y me define ¡No vuelva el tiempo ingenuo de la poesía meliflua y desastrosa! En mi gravedad de crepúsculo tendré, para ti sola, luces, flores y trinos.
Déjame la palabra amarga. La tristeza y la cólera son mías.
Pero mi ternura sabrá mecer tu jovialidad de niña en un columpio de arrullos.
Tú dices que eres triste. Yo sé que comprendes mis tristezas. Pero a pesar de ti misma, tú eres alegre, alegre como la luz, como la flor, como el trino.
Lo raro es que tu alegría es producida por mi amor. Proviene tu alegría del amor del hombre taciturno, obsedido por el Misterio y por el Arte, envenenado por la Filosofía y por el Mundo.
Como yo conozco ese milagro, temo que se produzca en mí. Temo el contagio de tu celeste y poderoso júbilo.
¡Oh amada! No me arrebate tu alegría lo que me enorgullece y me define ¡No vuelva el tiempo ingenuo de la poesía meliflua y desastrosa! En mi gravedad de crepúsculo tendré, para ti sola, luces, flores y trinos.
Déjame la palabra amarga. La tristeza y la cólera son mías.
Pero mi ternura sabrá mecer tu jovialidad de niña en un columpio de arrullos.
jueves, 28 de enero de 2010
Hexaedro Rosa II
(Rubén Martínez Villena)
Tu amor irrumpió en mi vida como se cuela una ráfaga
por una ventana abierta.
Todos mis papeles se alborotaron y en un vuelo de
espanto se deslizaron bajo los muebles y hacia los rincones.
¿Qué has hecho revoltosa?...¿Cómo penetras sin permiso?...
No quieras irte. He cerrado cuidadosamente la ventana
y no te dejaré hasta que arregles lo que desordenó tu travesura.
¡A ver si recoges aquel recuerdo mio y me traes esas cuartillas
de la historia triste, y el cuento ese que aún no he terminado,
y aquella esperanza que germina bajo mi frente cargada hace
un instante por estos pensamientos que han quedado aquí,
a mis pies, truncos y revueltos!¡Qué maremágnum has ocacionado
con tu entrada!¡Anda, obedece!...
Y mientras te digo todo esto, tu estás ahí, de pie en el medio de mi alma,
con mi más vieja tristeza bajo el tacón de tu zapato, diciendo
a mi severidad con una sonrisa divina: - Indudablemente, nada hay
más descortés que un rayo de sol...
Y lo peor del caso - ¡atrevida! - es que pareces muy satisfecha
de que haya cerrado mi ventana.
Tu amor irrumpió en mi vida como se cuela una ráfaga
por una ventana abierta.
Todos mis papeles se alborotaron y en un vuelo de
espanto se deslizaron bajo los muebles y hacia los rincones.
¿Qué has hecho revoltosa?...¿Cómo penetras sin permiso?...
No quieras irte. He cerrado cuidadosamente la ventana
y no te dejaré hasta que arregles lo que desordenó tu travesura.
¡A ver si recoges aquel recuerdo mio y me traes esas cuartillas
de la historia triste, y el cuento ese que aún no he terminado,
y aquella esperanza que germina bajo mi frente cargada hace
un instante por estos pensamientos que han quedado aquí,
a mis pies, truncos y revueltos!¡Qué maremágnum has ocacionado
con tu entrada!¡Anda, obedece!...
Y mientras te digo todo esto, tu estás ahí, de pie en el medio de mi alma,
con mi más vieja tristeza bajo el tacón de tu zapato, diciendo
a mi severidad con una sonrisa divina: - Indudablemente, nada hay
más descortés que un rayo de sol...
Y lo peor del caso - ¡atrevida! - es que pareces muy satisfecha
de que haya cerrado mi ventana.
domingo, 24 de enero de 2010
Hexaedro Rosa I
(Rubén Martínez Villena)
¡Te amo!...
A tu lado, o en tu ausencia; en la realidad
o en el sueño; en la intimidad del rincón amable
o ante el formidable arrullo del mar; en la noche
lunada o negra y punteada de estrellas
interrogadoras; en el momento maravilloso
y tierno del amanecer; en el estupor meridiano
del día o en el pensativo crepúsculo de oro...
En todos los sitios y a todas las horas te he dicho
ya las palabras que creí no iba a pronunciar jamás.
¡Te amo!...
A tu lado, o en tu ausencia; en la realidad
o en el sueño; en la intimidad del rincón amable
o ante el formidable arrullo del mar; en la noche
lunada o negra y punteada de estrellas
interrogadoras; en el momento maravilloso
y tierno del amanecer; en el estupor meridiano
del día o en el pensativo crepúsculo de oro...
En todos los sitios y a todas las horas te he dicho
ya las palabras que creí no iba a pronunciar jamás.